Desconectar

Me pasé un año entero sin salir de la ciudad.

Vivo en el sur de Chile y es maravilloso.
Entre volcanes, bosques nativos y carreteras con curvas escondidas entre lo verde, se encuentran lagos preciosos, con agua tranquila y paisajes de ensueño.

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Volcán Villarica – Chile

Y me pasé un año encerrada en la ciudad, con el ruido de los autos, el humo, la rutina, las mismas calles y los mismos lugares.
Me asombra cómo merma la mente y también el cuerpo, cuando no hay nada nuevo que inspire, que renueve las energías.
Necesitamos aire fresco, lo sabemos, pero a menudo no sabemos cuánto, hasta que salimos de la burbuja.
El sábado en la mañana agarré mi mochila y me fui a acampar. Esa misma tarde me tumbe en la arena, miré el lago y lo sentí. Necesitaba estar fuera, en otro lugar, sin nada, sin nadie.

Desconectar.

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Lago Villarica – Chile

Cuando pasamos mucho tiempo en el mismo lugar, la mente se cierra. Nos olvidamos de que hay un mundo entero fuera, lleno de posibilidades, con miles de lugares y personas distintas, diversas, llenas de experiencias y costumbres de las que aprender y retroalimentarse.

Yo solo fui a unas pocas horas de distancia, pero la naturaleza me hizo sentir en contacto conmigo misma, respirar aire puro y notar que me renovaba de energías.
La mente se relaja pero también se despierta. Los colores, los aromas, los sonidos, todo es alimento.
Necesitamos esos estímulos y creo que es importante tener consciencia de cuánto bien nos hace no dejarnos atrapar por las rutinas que nos hacen olvidar nuestras otras necesidades.

Es dificil no caer en las redes del sistema. Todo está diseñado para mantenernos ocupados. El teléfono, la televisión, la publicidad, la música, los autos, todo está hecho para que no veamos más allá, para que nos olvidemos de las posibilidades de más allá, para que todos los días, las horas estén perfectamente ocupadas y al llegar la noche nos durmamos sin alcanzar a desconenctar.

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Pucón – Chile

Pero cuando se hace, la cabeza y el cuerpo lo agradece. Recordamos cuáles son las cosas importantes, qué nos inspira y qué nos motiva.

No hace falta mucho, lo más importante es tener ganas, sentirse con la capacidad de poder y hacerlo, hacer cualquier cosa que nos haga sentir bien con nosotros mismos, que nos active, que nos despierte, que nos enriquezca espiritual, mental y físicamente.
Anímense.

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El poder de las pequeñas cosas

El ritmo de vida que llevamos hoy en día suele ser trepidante. Trabajemos como empleados, por cuenta ajena o nos dediquemos a la casa, hijos, etc., todos tenemos obligaciones que nos hacen pasar muchos días o incluso semanas sin pararnos a hacer algo que nos guste. O peor todavía, sin pararnos a pensar qué nos gustaría hacer.

Yo soy también una de estas personas… hasta hoy. Hoy, después de muchos años deseándolo, ¡¡¡he ido a la nieve!!! Para algunos podría parecer una tontería, pero yo siempre pensaba que había obligaciones antes que el ocio, o que era un gasto demasiado grande para mí, o mil excusas más.

Realmente hacer algo que deseamos no tiene por qué ser tan imposible o no tenemos por qué sentirnos culpables.

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¡¡¡HOY HA SIDO UN DÍA INOLVIDABLE!!! Me he sentido como una niña pequeña jugando horas y horas con la nieve, tirando bolas, haciendo muñecos de nieve con mis hijos, tirándonos en trineo, haciendo el ángel. Ellos sólo habían visto la nieve una vez en su vida cuando eran muy bebés, y la felicidad que irradiaban sus rostros hoy no tiene precio. Ahora estamos agotados, pero muy muy felices.

Además, este día ha supuesto, a pesar del cansancio, una carga de pilas enorme. Estoy segura de que los días que vienen seré mucho más productiva y eficiente en mis tareas, porque me siento feliz y plena, con derecho a permitirme ser feliz.

Las pequeñas cosas RESULTAN ENORMES.