HistoriasDeÉxito: El método de crear hábitos de Benjamin Franklin

Benjamin Franklin, inventor, estadista, escritor, editor y economista, además gran referente de la historia de los Estados Unidos que le puedes ver en el billete de 100 US$ 💸💵 relata en su autobiografía que al principio de su vida decidió concentrarse en llegar a la perfección moral. Hizo una lista de 13 virtudes, asignando una página a cada uno. Bajo cada virtud escribió un resumen que le dio un significado más completo. Luego practicó a cada uno durante cierto tiempo.

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El miedo.

Había una vez, en una tierra en guerra, un rey que provocaba espanto entre sus prisioneros, ya que no los mataba sino que los llevaba a una sala donde se encontraba un grupo de arqueros en un lado y en el otro una inmensa puerta de hierro, sobre la que se veían figuras de cadáveres cubiertos de sangre.

Una vez en la sala les decía a cada uno que podían escoger entre morir a flechazos por sus arqueros o cruzar por esa puerta.
– Detrás de esa puerta yo os estaré esperando. – Decía el rey.

Todos prefirieron morir por los flechazos antes que cruzar esa puerta.
Un día al terminar la guerra, uno de los arqueros que durante mucho tiempo había servido al rey se dirigió a él para preguntarle:
– Señor ¿puedo hacerle una pregunta?
– Dime, arquero.
– Señor ¿Qué se esconde detrás de la puerta?
– Ve y mira tu mismo. – Contestó el rey.

El arquero abrió temerosamente la puerta y a medida que lo hacía, los rayos de sol entraron y la luz invadió la sala. Descubrió que tras la puerta había un camino que conducía hacia la LIBERTAD.
El soldado, embelesado, miró a su rey y éste le dijo.
Yo les daba la oportunidad de ELEGIR, pero todos preferían morir que arriesgarse a cruzar esta puerta.

A veces no damos el paso solamente por cobardía.

El miedo es algo natural en cada uno. Nos mantiene alerta, nos previene, nos ayuda a reaccionar rápido en situaciones imprevistas, pero también puede convertirse en un sentimiento inmovilizador que no nos permite avanzar.

Cuando nos escondemos detrás de él y no hacemos una llamada, una visita, un proyecto, un negocio, un video, una carta, lo que sea, por miedo, le estamos dando un poder que a la larga, en vez de protegernos, nos quita la posibilidad de crear cosas mejores.
Miedo al fracaso, al qué dirán, a lo malo que puede pasar, a perder algo…
Miedo a ser valientes.
Hemos escuchado mil veces que el que no arriesga no gana, y aún así seguimos en la estacada, sin dar el paso, sin salir de la zona de confort delimitda y cada vez más pequeña que creaó el miedo a nuestro alrededor.
Pero ¿vale la pena?

miedo

BENDITA INCOMODIDAD

Hola querido lector, esta vez te quiero contar una experiencia personal que me enseño un par de cosas útiles, tanto, para la vida laboral, como, para mi vida en general.

Acababa de cumplir los 18 años de edad y algo me decía que ya debía empezar a pagarme mis cosas yo solito, sin esperar a papi ni a mami.

Mi amigo Dave llevaba un par de meses trabajando en una pequeña pizzería familiar y para la época de verano necesitaban gente en el negocio. No dude ni un segundo cuando me dijo de ir con él a trabajar.

La dueña del local era una dulce ancianita con una mirada vivaz y llena de energía, pues le gustaba su trabajo y sabia como manejarlo. Durante los dos primeros años que trabajé ahí las cosas iban estupendas, el local siempre estaba lleno, la relación con los compañeros era estupenda, solíamos tener algunos incentivos por nuestro trabajo. Pese a que el trabajo era algo duro yo me sentía bien por el trato que recibía y el sueldo que me llegaba a fin de mes.

Pero todo cambio cuando su hijo tomó el mando del negocio.

Él era una persona autoritaria, y todo debía hacerse como él decía, porque él lo decía y las cosas no se discutían. Está bien que al ser el jefe del local impusiera sus reglas, pero su ego no le dejaba ver más allá de su nariz. Y al no tener en cuenta a sus empleados todo iba cambiando de apoco. Aparte de imponer algunas normas que afectaban directamente al negocio, como disminuir la calidad del producto, había otras que generaba conflicto entre los compañeros, pues no sabía cómo llevar el local.

Durante mi último año en la pizzería, vi como todo iba degenerando en el negocio. Los días en los que no me importaba ir a trabajar desaparecieron, pues llegué a un punto en el que detestaba mi trabajo por todo el desastre y malos rollos que se habían ido generando de apoco. Ya no me sentía cómodo trabajando ahí y lo dejé.

De mi primer empleo he aprendido tres cosas fundamentales:

  1. Los dos primeros años de comodidad en el negocio me cegaron para seguir creciendo como persona, es decir, de no haber cambiado nada en el local aun seguiría haciendo pizzas y no estaría aprendiendo sobre libertad financiera, trabajar desde casa, obtener ingresos por Internet y demás cosas que he ido aprendiendo.
  2. Aprendí que, si eres un buen líder, como mi jefa, tus empleados te respetaran y generaras un buen ambiente laboral que te permitirá sacar el máximo rendimiento de producción. Pero si eres un mal jefe, como mi jefe, tus empleados te odiarán y el entorno que se formará en la empresa hará que tu producción disminuya o, por lo menos, no le sacarás el máximo beneficio.
  3. Por último, que no hay mal que por bien no venga. Después de dejar ese empleo empecé a trabajar en otra empresa más acorde a mis objetivos de vida y con un grupo de personas estupendo.

Lamento haber hecho el post demasiado largo, pero espero que por lo menos no te hayas dormido con mi historia. 🙂 🙂

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