La importancia de las palabras

En el artículo de ayer os hablé muy por encima de la ley de la atracción, de cómo podemos atraer aquello que deseamos vibrando en la misma frecuencia. Hoy me gustaría profundizar en la importancia que tienen las palabras, así como los pensamientos, para nuestra vida.

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Hay muchos psicólogos que ya llevan muchos años trabajando en este sentido a través de terapias basadas en la pnl (programación neurolingüística), por ejemplo. Pero no sólo los psicólogos la utilizan. También se usa para la publicidad, negocios y en muchísimos campos más.

Recuerdo que hace años hablaba con una amiga mía y ella siempre me decía: CAMBIA TUS PENSAMIENTOS Y CAMBIARÁS TU VIDA. Por ese entonces yo me lo creía a medias, lo veía exagerado.

Hoy en día confío completamente en el poder de las palabras y de los pensamientos. Nuestro inconsciente escucha nuestras palabras y nuestros pensamientos y se los cree, con lo cual crea unas emociones acordes a ellos. He aprendido algunas de las características de cómo son eficientes las palabras para conseguir lo que queremos. Aquí os muestro algunas de ellas:

PRONUNCIAR LAS FRASES EN POSITIVO

Según he podido aprender, resulta muchísimo más productivo para nuestro beneficio realizar frases en positivo. Por ejemplo: Tengo buena salud, en lugar de No estoy enferma. ¿Por qué? Porque el inconsciente no entiende el NO, y además siempre nos ayudará más hablar en positivo.

PRONUNCIAR LAS FRASES EN PRESENTE

Este aspecto es muy importante, porque en el momento en que decimos algo en presente, es como si ya fuese real. Pongamos un ejemplo para entenderlo mejor. Si yo digo: Tendré un trabajo maravilloso, mi inconsciente entiende que es algo futuro y lo siente así mismo. En cambio, si yo digo: Tengo un trabajo maravilloso, mi inconsciente lo siente como algo que YA ES, con lo cual mi sentimiento es que ya tengo ese trabajo maravilloso, ya me siento bien y atraigo (gracias a la ley de la atracción) aquello que vibra en la misma frecuencia que yo, es decir, ese trabajo maravilloso.

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Estas son sólo dos de las características de cómo usar las palabras para atraer lo que deseamos. En próximos posts os explicaré algunas otras.

Por supuesto, no se trata de magia ni de algo instantáneo. Debemos trabajarlo día a día. Probadlo un tiempo y a ver qué opináis.

La ley de la atracción

Siguiendo el hilo de lo que os contaba ayer de la importancia de las pequeñas cosas, hoy quería hablaros de la ley de la atracción. Quizás me preguntéis qué relación hay entre ambos temas, y la verdad es que os lo explicaré a través de algo que me ha pasado hoy.

Pues bien, después de un día agotador, me encontraba volviendo a casa conduciendo el coche de mi padre junto a mi pareja y mis hijos. Afuera hacía frío, 1°C y, debido a la diferencia térmica con el interior del coche, la luna delantera estaba completamente empañada. Para más inri, llovía muchísimo. Yo no veía casi nada y habíamos dado por perdido el botón de desempañar el cristal. Después de probar de todo para desempañar el cristal, abrir ventanas a pesar del frío, pasar un trapito, etc., nos disponíamos a parar en una gasolinera a ver qué podíamos hacer o por lo menos a abrigarnos más. Sorprendentemente, nuestra actitud ante esa situación, lejos de ser negativa, era muy positiva. ¡Estábamos viviendo una aventura juntos! Tener esta actitud era fácil después del maravilloso día de ayer en la nieve (¿os dais cuenta de la importancia de las pequeñas cosas?). Pues bien, justo antes de parar, mi mano ha encontrado como por arte de magia el botón desempañador….

Es sólo una anécdota, pero me sirve para explicar de forma más gráfica cómo funciona la ley de la atracción. A mi entender, somos energía y movemos energía. Si nosotros vibramos a una frecuencia alta, atraemos hacia nosotros cosas, personas y hechos que vibren a esa misma frecuencia. Lo mismo pasa con las frecuencias bajas, pero al revés. Esto es muy interesante puesto que, sabiéndolo, podemos atraer hacia nosotros lo que deseamos. Sólo es necesario vibrar a la misma frecuencia o, dicho en otras palabras, si queremos cosas buenas, debemos valorarlas, agradecerlas y transmitir también cosas buenas.

Y vosotros, ¿ponéis en práctica la ley de la atracción?