EL DIA DE TU MUERTE ES HOY

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Imagínate que hoy es el día de tu muerte. Enserio, concéntrate e imagínate que después de haber sido atropellado por un camión estas en el hospital y sabes que no te queda más vida.

¿En qué piensas?

Cuando yo lo hago, lo primero que se me pasa por la cabeza es miedo. Miedo de saber lo que me espera del otro lado (si lo hay). Después pienso en mi familia; como se sentirían ellos si yo muriera. Pienso que al final se resignarían, pues así es la vida.

Cuando me tranquilizo y acepto todos estos temores, ¿sabes que más se me pasa por la cabeza?

Pienso en cómo habría sido mi vida si hubiera si de joven hubiera optado por hacer lo que más me gustaba; a lo mejor habría triunfado en eso, y si no, mínimo me lo habría pasado bien haciéndolo. Pienso en cómo habría sido mi vida si nunca hubiera renunciado a seguir jugando al futbol cundo era pequeño, pues era lo que más me gustaba. ¿Qué habría sido de mí, si de joven me hubiera acercado a esa chica de mi clase que tanto me gustaba y hubiese hablado con ella? Todas esas cosas que quise hacer pero que no hice, ya sea por miedo, por pereza o por cualquier excusa que me hubiese impuesto.

Ya es tarde para preguntarse todas estas cosas. Hoy me muero, pienso.

Vuelvo a la realidad.

Aun respiro y tengo fuerzas para moverme a mi antojo. Aún soy joven y me quedan años.

Tengo que aprovecharlos.

No me arrepentiré cuando esté en mi lecho de muerte, pienso.

¿Ves, amigo lector, a donde quiero ir a parar?

NO dejes que en tu lecho de muerte te arrepientas de lo que no pudiste hacer en vida. Vence tus miedos ahora, porque si no, en ese día te atormentarán todos tus miedos a la vez. Aprovecha el don que te dio Dios o la naturaleza, porque en serio tienes algo que sabes hacer mejor que los demás, aprovéchalo. Y explótalo. 🙂

Vive tu vida, persigue tus sueños y disfruta del viaje.

Deja de temerle a la muerte. Reconoce la vida en cada sorbo de aliento.

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Descubramos nuestros talentos

A menudo me pregunto cómo estamos enfocando la educación de nuestros hijos, hacia dónde los estamos llevando. ¿Realmente nos hemos parado a pensar en qué es lo que, como padres, deseamos que nuestros hijos sean en la vida?

Como maestra de educación infantil y apasionada de todo lo que tiene relación con el ser humano, sus inquietudes, aficiones, comportamientos, etc., no dejo de cuestionarme adónde estamos conduciendo a las nuevas generaciones. Según mi punto de vista, seguimos anclados en la mentalidad industrial, en que había que educar a los niños para que se convirtieran en piezas de una fábrica, útiles a los requerimientos de la época. Evidentemente esta expresión resulta muy simplista, pero me sirve para explicar lo que yo entiendo al respecto.

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Muchos son los autores y estudiosos que han demostrado que cada niño, cada persona, es distinto y tiene sus propios intereses, gustos, formas de aprender, formas de relacionarse con los demás. Si sabemos que esto es así, ¿por qué seguimos apostando por una educación igual para todos?

Y más allá de todo esto, ¿por qué no apostamos por buscar el talento individual de cada uno? Todos tenemos talentos especiales. Algunos de ellos los conocemos y otros no. Con la educación actual (quiero mencionar también que ya existen escuelas y personas implicadas que están empezando a trabajar muy bien en este sentido, pero creo que aún se conoce demasiado poco), lo que conseguimos es dejar esos talentos muchas veces escondidos, que no salgan a la luz, cuando dichos talentos no son los que tradicionalmente se relacionan con los conocimientos trabajados en las escuelas.

Abramos las puertas al conocimiento de NOSOTROS MISMOS. Dejemos a nuestros niños (y no tan niños) que descubran sus potencialidades, porque sólo de esta forma podrán ser adultos libres de escoger su camino y felices, porque podrán dedicarse a lo que les gusta y saben hacer.